La importancia de la paz en la región de Montes de María, Cartagena, Colombia.

Friday, October 20, 2017

Artículo elaborado en el marco del Programa de Pasantías dirigido a jóvenes de la ILC ALC 
Cartagena, agosto de 2017

Autoras/es:
Wendy Karina Velasco (El Salvador) 
Catherine Nicole Moreno Flores (Perú)
Byron Iván Lara Borja (Ecuador)

En los últimos tres años, hemos visto cómo las conversaciones entre el Gobierno y los grupos subversivos en Colombia han demostrado que es mejor el diálogo que la violencia, “la palabra antes que las armas”, así lo comentan los pescadores de María la Baja, parte de la región de Montes de María. Y aunque no se reconozca y no se tenga conciencia de ello, ha sido un aprendizaje para aceptar las diferencias y la otredad, para el respeto y otorgamiento de autoridad al contradictor; y un ejemplo para el país y para el mundo, de que cuándo existe la voluntad política, y la PAZ se coloca como el bien supremo; los obstáculos se pueden superar, explorando alternativas donde no existen vencedores y vencidos, porque toda una región y una nación ganará la paz.

El proceso de paz en la región de Montes de María, está permitiendo avizorar mejores oportunidades de acceso a la tierra para los grupos étnicos y campesinos de esta importante región de Colombia, además, está permitiendo vislumbrar a los grupos étnicos, las mujeres y los jóvenes como actores claves para garantizar la paz.

Montes de María es de vocación agrícola y ganadera, también forma parte esencial de su economía el cultivo y procesamiento de tabaco. Su biodiversidad está basada en los ecosistemas de sabana, bosque, mar y río, reflejada en su diversidad cultural, puesto que en el territorio predominan los rasgos de la cultura sabanera de Córdoba y Sucre. También, se encuentran los grupos afrocolombianos en la zona de Mahates y María la Baja, así como la cultura ribereña del Magdalena, que se caracteriza por la mezcla de indígenas y africanos. Las gaitas son parte esencial de la cultura de estos pueblos y las fiestas folclóricas han tenido reconocimientos nacionales e internacionales por su diversidad cultural.

TIERRA Y TERRITORIO EN MONTES DE MARÍA

Los campesinos de Montes de María han tenido una fuerte trayectoria en la lucha campesina a través de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos - ANUC, logrando que el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria - INCORA titulara tierras divididas en parcelaciones colectivas y empresas comunitarias en los años sesenta y setenta.

En los años sesenta, cuando el capitalismo ingresó al campo con la revolución verde, se implantó en María La Baja un distrito de riego con el que se buscaba facilitar la producción de arroz y la producción ganadera. Éste se compuso por tres represas encargadas de surtir un canal principal, que a su vez surtía los secundarios y terciario. En los años ochenta, con la llegada del paramilitarismo a la región, se empezaron a comprar tierras y a armar ejércitos privados, que luego terminarían consolidándose como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) de Córdoba y Antioquia.

El uso y la tenencia del suelo han cambiado significativamente en esta región, a partir de las situaciones de desplazamiento por parte de los grupos armados y las concesiones de predios a la agroindustria de la palma de aceite africana como pilar de las políticas tomadas en los años noventa para impulsar el desarrollo del campo. Todo ello posibilitó la concentración de la propiedad agraria, ahora asociada con capitales de empresas transnacionales agrícolas, como es el caso de la palma aceitera, monocultivo de piña, deteriorando el ecosistema.

Esta situación ha tenido como consecuencia que las y los campesinos hoy no tengan tierras y que sus principales fuentes de vida estén amenazadas en el territorio, así como la presencia todavía existente de grupos paramilitares. También se ha dado una organización a través de la Mesa de Interlocución y Concertación de los Montes de María y de las organizaciones de comunidades de poblaciones desplazadas étnicas y campesinas OPDS.

Asimismo, han surgido procesos como las OPDS (Organizaciones de Poblaciones Desplazadas, Étnicas y Campesinas) que han propiciado otros espacios entre los que se encuentra la Mesa de Interlocución y Concertación de los Montes de María, que tiene como principal objetivo la interlocución de la población con el Estado, los porcicultores y los empresarios. Fue creada como un espacio de diálogo para proponer planes desde la misma comunidad.

La paz la necesitamos para afianzar la democracia, para garantizar la participación y representación activa tanto de hombres como de mujeres y garantizar el goce efectivo de nuestros derechos. La paz es una prioridad, después de tantos años de dolor y vulneración a los derechos humanos, es necesario eliminar totalitarismos, dogmatismos y fundamentalismos, para avanzar sin vacilaciones en la construcción de una sociedad justa, pluralista, inclusiva y respetuosa de la naturaleza.