Reflexión sobre el productor rural del siglo XXI y el rol de sus organizaciones sociales en la implementación, defensa y alcances de las reformas agrarias y políticas de agricultura familiar campesina

Iván Lara Borja - ENI Ecuador
Wednesday, November 29, 2017

En lo personal, como participante del Foro de la Tierra 2017, uno de los temas que me causó mayor expectativa fue conocer la lucha del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, un importante movimiento en Brasil.

“A principios de 1997 llegaban, como forma de protesta, cerca de 2.000 personas a Brasilia desde diferentes rincones del país. La ruta había sido larga, unos 64 días, durante los cuales algunos de los campesinos llegaron a recorrer más de mil kilómetros. Todos ellos se reunieron frente al Congreso junto con más de 100.000 simpatizantes que apoyaban la propuesta de una reforma agraria que redistribuyera de una manera justa la tierra. Al grito de ‘la tierra es de quien la trabaja’ el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra) se consolidaba en aquella marcha como uno de los movimientos sociales más potentes y organizados de Brasil y de Latinoamérica”. (Devora Nunes, líder del MST,  participante de la X asamblea regional ILC- ALC

En lo personal, como participante del Foro de la Tierra 2017, uno de los temas que me causó mayor expectativa fue conocer la lucha del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, un importante movimiento en Brasil. En especial, llamó mi atención, la activa participación, dentro del MST, de las mujeres y los jóvenes en el acceso a la tierra, ya que, según la experiencia contada, ha sido algo fundamental para la vida de la organización.  Además, pude observar como la tenencia de la tierra en manos de los integrantes del movimiento es clave, ya que están pensando en producir alimentos sanos, tanto para el consumo interno y externo de Brasil. Este hecho de apostar por la agricultura orgánica y familiar, la consolidación de mercados locales y la negociación interinstitucional, me pareció una verdadera apuesta ante el azote de las grandes multinacionales productoras de alimentos. 

Algo importante que añadir a esta interesante experiencia que viví en Normandía, fue el aprendizaje sobre la optimización de los recursos; específicamente el agua, y cómo mediante proyectos innovadores se puede cosechar este recurso, para que en épocas de sequía, los pobladores puedan hacer uso de lo almacenado. 

Como conclusión, puedo valorar que lo que hace el MST, una vez que dispone de la tierra, es admirable y  da sentido a la lucha por un acceso a la tierra equitativo e incluyente y  nos deja un mensaje que compartir con el  resto del mundo "que una buena gobernanza de la tierra puede cambiar la vida para bien de todo un pueblo."

       

Artículo escrito por Iván Lara Borja (Ecuador)
Participante del Programa de Pasantías ILC- ALC 
Colombia –Cartagena, agosto 2017