La centralidad de la tierra y de la agricultura familiar en los ODS: Diálogo e intercambio en Encuentro Regional de la ILC y la REAF

Thursday, January 10, 2019

Ponerle fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar la paz y bienestar para las personas en el mundo son los fines a los que apunta la Agenda 2030 adoptada por Naciones Unidas en el año 2015. 

Organizados en 17 objetivos y 169 metas, el camino para alcanzarlos requiere de un esfuerzo colectivo y coordinado entre gobiernos, sociedad civil e intergubernamentales. En esta ruta, cabe preguntarse ¿cuál es el espacio que ocupa la ruralidad? Y más concretamente, ¿qué atención debemos darle a los derechos sobre la tierra y a la agricultura familiar para alcanzarlos?

Según la FAO, 132 de las 169 metas se juegan en el ámbito rural, por lo que el foco de la atención y de la agenda de desarrollo global deberían recaer sobre dicho sector. El 46% de las personas en el mundo viven en zonas rurales y de un total de 570 millones de explotaciones agrarias, 500 millones son de agricultura familiar. Esta actividad es la principal fuente de ingresos y empleo del 70% de las personas que viven en situación de pobreza. A la base de su desarrollo se encuentra, en primera instancia, la tierra, su acceso seguro y control por parte de quienes la trabajan y viven de ella.

Con estas consideraciones y bajo la convicción de que hace falta redoblar esfuerzos en la región para garantizar los derechos sobre la tierra y el desarrollo de la agricultura familiar, la ILC América Latina y la REAF del Mercosur organizaron en la ciudad de Montevideo el Encuentro Regional Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en América Latina: Avances y Desafíos para la Agricultura Familiar y los Derechos sobre la Tierrael 6 y 7 de diciembre últimos. El Encuentro reunió a representantes de 12 países de sectores de gobierno vinculados a la problemática; a organizaciones campesinas, indígenas, de mujeres y jóvenes rurales, y de agricultores familiares; ONG, y organismos intergubernamentales como la CEPAL, la FAO y el Banco Mundial.  El Instituto Nacional de Colonización del gobierno de Uruguay, como detentores de la presidencia pro tempore de la REAF, fue el anfitrión del Encuentro.

El evento permitió conocer los esfuerzos que se vienen realizando desde algunos gobiernos de la región, con miras a la implementación y al monitoreo de los indicadores ODS relativos a la tierra y a la agricultura familiar. El evento evidenció que el desafío para los gobiernos constituye desarrollar un trabajo integrado entre los sectores responsables de la implementación de las políticas públicas, y de aquellos a cargo del monitoreo de datos, con la participación de estadistas que garanticen el recojo de la información para medir los progresos en el tiempo. Los primeros, sin embargo, tienen en sus manos la conducción de los cambios necesarios para obtener resultados sobre el terreno, para lo cual una evaluación concienzuda acerca de las políticas y programas que existen actualmente es necesaria. Los ODS plantean, sin duda, un nuevo momento, con nuevos retos para el desarrollo del sector agrario y rural, y una oportunidad para innovar y empujar una agenda transformadora en los países de la región.

Este trabajo, sin embargo, no es tarea exclusiva de los gobiernos y no será posible de realizar sin los aportes y la participación de la sociedad civil. Ello, no solo por ser legítimos actores políticos y, en algunos casos, la población objetivo de las políticas a implementar, sino también porque cada vez más se evidencia que organizaciones de base, ONG, universidades y centros de investigación han acumulado una serie de experiencias y buenas prácticas[1] con una potencialidad inmensa si son puestas en valor, replicadas o escaladas como programas o políticas de gobierno. Un compromiso conjunto y el fortalecimiento de los espacios de intercambio entre gobiernos y sociedad civil es entonces necesaria como parte de la agenda 2030 y de los esfuerzos país por llevarla adelante.

En línea con lo anterior, el Encuentro Regional se planteó como un espacio para fomentar el diálogo y el intercambio de experiencias entre gobiernos y sociedad civil. Desde el gobierno de Brasil, Raquel Porto, Subsecretaria de Reordenamiento Agrario de la SEAD, compartió el trabajo del Programa Nacional de Crédito Fundiario, en el cual existen medidas especiales para promover la herencia y el acceso a tierras para la juventud rural y, con ello, el fomentar su permanencia en el campo. Jacqueline Gómez, presidenta del Instituto Nacional de Colonización de Uruguay, presentó el trabajo que realizan en cuanto al acceso a tierras de pequeños productores y de emprendimientos colectivos, bajo un marco sólido de políticas que pone en primera línea a los espacios de participación de la sociedad civil, con el establecimiento de mesas de desarrollo rural en todo el país.

Igualmente, Wener Fuentes presentó el trabajo del Fondo de Tierras de Guatemala y María Fernanda Vargas, del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, dio a conocer la arquitectura institucional para el cumplimiento de los ODS vinculados al acceso a tierras y al desarrollo agropecuario y rural, desde un enfoque territorial. En el caso de Argentina, y aportando a la diversidad de experiencias desde el Estado, Rosana Kuravsky dio a conocer el trabajo que vienen desarrollando desde el Ministerio de Agroindustria para el análisis y adaptación de los indicadores ODS vinculados al desarrollo agrario y rural, para su seguimiento e implementación.

Desde la sociedad civil, la contribución fue tanto para presentar iniciativas y buenas prácticas que podrían adaptarse a diferentes contextos o ser tomadas por los gobiernos, como para demostrar la relevancia de los ODS como nuevo marco de oportunidades e instrumento para la elaboración de propuestas y la incidencia, en favor de un desarrollo rural inclusivo y con equidad para los hombres y mujeres del campo.

Elvio Guía, vicepresidente de la Federación Agraria Argentina (FAA)presentó la experiencia para el acceso a tierras fiscales y desarrollo productivo que vienen promoviendo para familias rurales jóvenes a través de la colonización Guardamonte. Desde Brasil, Patricia Chaves, directora de Espacio Feminista presentó el modo en el que las mujeres rurales están usando los ODS como herramienta para fortalecer sus derechos a la tierra, montando un modelo de monitoreo de indicadores seleccionados, en diálogo con las autoridades de sus localidades. Igualmente, tuvimos la perspectiva de los Pueblos Indígenas sobre los ODS, gracias a la presentación Dalí Ángel, del Grupo Mayor de Pueblos Indígenas, conformado como mecanismo para el diálogo con los órganos políticos responsables de impulsar la Agenda 2030 a nivel global. Nathaly Jiménez, de la Red Nacional de Agricultura Familiar de Colombia (RENAF), y Florinda Silva, de la Confederación de Organizaciones de Productores Familiares del Mercosur Ampliado (COPROFAM) también presentaron sus perspectivas y experiencias de trabajo en torno al tema, destacando la importancia de promover alianzas y redes para generar procesos de incidencia sólidos y basados en la confianza, reconociendo las diversas formas de organización y tenencia que existen en el territorio. Finalmente, Daniela Savid, de Fundación Plurales, compartió la experiencia de diagnóstico, elaboración participativa y presentación de informes alternativos sobre los derechos de las mujeres rurales a organismos de Naciones Unidas como la CEDAW y el Comité DESC.

El importante rol que juegan las organizaciones intergubernamentales y su contribución al proceso de implementación de los ODS también se evidenciaron en el evento. David Barrio, de la CEPAL, organismo a cargo del fortalecimiento de la arquitectura regional para el seguimiento de la Agenda 2030 y de la integración de los ODS a niveles nacionales de gobierno, hizo énfasis en los mecanismos formales de participación de la sociedad civil en las discusiones políticas regionales sobre el tema, y destacó la importancia de tomar las contribuciones de la diversidad de actores para la Agenda 2030. Por su parte, Aurélie Brès, de la oficina regional de la FAO, organismo custodio de 21 indicadores de los ODS, puso sobre la mesa la discusión sobre el monitoreo del acceso a la tierra para las mujeres rurales, generando un amplio debate entre los participantes. En este último punto, quizás el reto mayor lo constituye la promoción y monitoreo del acceso a la tierra para mujeres en sociedades de tenencia colectiva, en donde se registra solo la propiedad a nombre del grupo sin atender las dinámicas de distribución de derechos en su interior. Finalmente, Thea Hilhorst, del Banco Mundial, presentó los avances dados a la fecha junto con UN Habitat desde su rol de custodios de los indicadores vinculados a la tenencia de la tierra.

Uno de los aspectos destacados de la discusión y de las necesidades identificadas por la sociedad civil fue acerca de la generación de data sólida y pertinente para el seguimiento de la implementación de los ODS. En algunos casos, se identificó que los esfuerzos desde los gobiernos para el recojo de datos era aún insuficiente, o que los indicadores para monitorear la Agenda 2030 no necesariamente cubrirían la complejidad de ciertas problemáticas vinculadas al desarrollo rural y el acceso a tierras. En ese sentido, se identificó como una tarea urgente, generar más discusión y acciones desde la sociedad civil para generar información complementaria, que contribuya a dar cuenta de la dimensión real de los avances en materia de tierras y desarrollo agrícola.

La iniciativa dashboard de la ILC, presentada en el Encuentro por su Secretaría Global, se propone como un mecanismo para el monitoreo de la situación de la gobernanza de la tierra en el mundo, abierta a todo tipo de actores y contribuciones, y que podría constituir una herramienta central en el esfuerzo común de identificar el avance en la Agenda 2030. Su lanzamiento mundial se prevé para marzo de 2019.

Al cierre del Encuentro, la ILC América Latina y el Caribe y la REAF del Mercosur, como organizadores del evento, reafirmaron su compromiso por continuar articulando a los actores vinculados al desarrollo de la agricultura familiar y los derechos sobre la tierra, apuntando a contribuir con la reflexión y la implementación de la Agenda 2030, desde una perspectiva que ponga por delante el diálogo y la participación de la sociedad civil. Al término del Encuentro, 24 miembros de la ILC de 11 países se reunieron para diseñar la Estrategia Regional de la ILC América Latina sobre los ODS y la gobernanza de la tierra, de la que se espera el inicio de su implementación en el año 2019.

 


[1] La ILC viene registrando experiencias innovadoras y exitosas para la gobernanza de la tierra en una Base de datos de Buenas Prácticas de nivel global superando los 150 casos. Disponible aquí: http://www.landcoalition.org/es/good-practices

 

Más información: 

La ILC ALC y REAF Mercosur realizand Encuentro Regional sobre ODS, Tierra y Agricultura Familiar en América Latina