Pasantías para Jóvenes de la ILC ALC 2015: un recorrido por la construcción de la Bolivia plurinacional y la realidad campesina indígena

Monday, September 14, 2015

Catalina Serrano (Cinep/PPP - Colombia), Viviana Quishpe (SIPAE Equipo Tierras - Ecuador), Roberto Marchena  (NITLAPAN UCA - Nicaragua)  y José Chic (Comité Campesino del Altiplano CCDA - Guatemala)

Mujeres aimaras levantando su puño con fiereza, mientras sobre sus espaldas trepan niños envueltos en coloridos awayos… al escuchar sus voces y alegatos, se siente la dignidad de un pueblo fértil y bravío que, con su despertar, sacudió lo más profundo de América Latina. Las movilizaciones en Cochabamba y en El Alto en Bolivia han dado sentido a conceptos como el de buen vivir, plurinacionalidad o decolonialidad, que a su vez han alimentado la construcción de nuevos horizontes de sentido y han contribuido a la autodeterminación y autonomía de los pueblos originarios.  

La realidad de los pueblos campesinos e indígena de Bolivia, y específicamente sus derechos a la tierra, fueron el eje central de la Pasantía para Jóvenes de la Internacional Land Coalition–ALC 2015.   El programa estuvo dirigido a jóvenes de 7 países  de América Latina divididos en dos grupos: uno que desarrolló su trabajo en comunidades de Altiplano  y Valles, y otro en comunidades de Santa Cruz, al Oriente del país. En este último, participamos Catalina Serrano (Cinep/PPP - Colombia), Viviana Quishpe (SIPAE Equipo Tierras - Ecuador), Roberto Marchena  (NITLAPAN UCA - Nicaragua)  y José Chic (Comité Campesino del Altiplano CCDA - Guatemala). Allí intercambiamos visiones y experiencias organizativas e investigativas de cada uno de nuestros países, y conocimos de cerca el trabajo que realiza  Fundación TIERRA -organización anfitriona del programa- acompañando a los diferentes pueblos originarios del Estado Plurinacional que es Bolivia.

Las Autonomías Indígenas

En el Oriente boliviano, los pueblos originarios suman más de 20 años de proceso organizativo por la constitución de sus territorios, cuyo punto culmen fue en 1990, cuando se lleva a cabo la “Primera Marcha por la Dignidad y el Territorio”, en la cual  el país reconoce la diversidad de sus pueblos indígenas. Para la segunda marcha de 1996 se crea la Ley INRA para la Reforma Agraria, destinada a sanear y titular los territorios de los pueblos originarios y constituir lo que desde entonces se denominarían Tierras Comunitarias de Origen (TCO).

Con la formulación de la actual Constitución Política de Bolivia (2009)  se abren nuevos caminos de democratización del gobierno de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) -actualmente denominadas Territorios Indígena Originario Campesinos (TIOC)-  como  son las Autonomías Indígenas, nuevas figuras de gobierno a través de las que los pueblos indígenas pueden ordenar sus territorios de manera soberana, según sus usos y costumbres. La posibilidad de construir Autonomías Indígenas  genera varios beneficios, pero también tensiones y dificultades al momento de llevarlas a la práctica.

La Fundación TIERRA  ha contribuido por más de dos décadas al movimiento indígena del Oriente boliviano apoyando procesos de consolidación territorial y garantías de acceso a la tierra. Actualmente desarrolla procesos de investigación participativa en torno a la gestión del territorio y el proceso de construcción de las Autonomías Indígenas en las TIOC, a través de un firme proceso de acompañamiento en el diálogo democrático y en la gestión participativa de los territorios indígenas chiquitanos.

Nuestro recorrido

Puquio, Lomerío                                          

Durante nuestra estadía intercambiamos experiencias organizativas con las Comunidades Originarias de Lomerío (CICOL, que actualmente aglutina a 29 comunidades,) en la comunidad de Puquio. Ahí  aprendimos sobre el proceso que se lleva en la actualidad para el reconocimiento de su territorio como autonomía indígena para la defensa y gobernanza. Este proceso se enmarca en los preceptos de la actual Constitución, en la que se reconocen los derechos de los pueblos Indígenas Originarios Campesinos, incluyendo el derecho a la autonomía, al autogobierno, y a su cultura –reconociéndose los 36 idiomas presentes en el país como oficiales-, entre otros aspectos.  Lomerío está conformado por una población 96% indígena, la cual cuenta con sus propias características e idiomas. El caso de Lomerío es emblemático: en 2008 presentó su propuesta de conversión para ser declarado como  primer Territorio Indígena Autónomo de Bolivia.

San Miguel de Velasco

En este municipio se sostuvo una reunión con los integrantes del Consejo Municipal, donde uno de los aspectos más  importantes es la presencia de jóvenes y mujeres en la integración de dicha instancia.  Una de las acciones que han iniciado es la discusión sobre el tipo de autonomía que quieren impulsar. Tras  un largo proceso, han conseguido el Certificado de Ancestralidad,  uno de los primeros requisitos para poder acceder a la autonomía. En este municipio también se da un conflicto de tierras por la llegada de 40 comunidades que provienen de otros departamentos del país que han sido reasentadas en este municipio.

San Ignacio de Velasco

En este municipio se  tuvo una reunión con la Asociación de Cabildos Indígenas de San Ignacio de Velasco, integrada por 105 comunidades divididas en 13 distritos,  en donde eligen a sus representantes para cada una de las asambleas convocadas por el directorio, el cual está conformado en su  mayoría por mujeres. La asociación está organizada sobre la base de estatutos para la toma de decisiones y se dialoga y consensúan cada una de las acciones que se realiza.  Usualmente se busca que la mayoría de comunidades participen, pero por la lejanía y el difícil acceso algunas no lo pueden hacer. Hay ciertas tensiones por temas políticos partidistas, pero estas se  han ido solucionando a partir del diálogo y el consenso de los representantes comunales, y también gracias a su interés por empezar  a trabajar los temas de autonomías y  definir qué tipo de autonomía quieren tener.

Reflexiones finales

La formulación de una nueva Constitución Política que refunda el Estado, el reconocimiento de los territorios campesinos como inalienables, imprescriptibles e inembargables, el establecimiento de la Consulta Previa Obligatoria y las garantías de autogobierno, son sólo algunos de los aciertos de la Bolivia amerindia. Durante los seis años de formulación de la Constitución, se ha transitado desde este reconocimiento formal al ejercicio de derechos. Sin embargo, también han surgido nuevos retos y complejidades de las cuales fuimos testigos durante nuestra visita como grupo. Se trata del reto de un gobierno colectivo, que no reivindica al individuo –al estilo occidental– sino a la comunidad, y que al mismo tiempo busca visibilizar y reivindicar las distintas visiones de sus habitantes indígenas campesinos originarios (en sus 39 pueblos, cada uno con sus propias particularidades).

Una de las reflexiones más profundas que surgió a lo largo de toda la experiencia tiene que ver con el inter-aprendizaje generado entre los jóvenes que participamos en la pasantía de diferentes países y organizaciones. De cara a la temática de Autonomías Indígenas, por ejemplo,  existen diferentes trayectorias y enfoques de acuerdo al país. En Nicaragua y Colombia ya se cuenta con un amplio recorrido en la constitución de gobiernos propios y autónomos indígenas y étnicos. En ambos casos, es el resultado de amplios procesos de movilización que han dado lugar a  la elaboración de legislaciones que reconocen y posibilitan gobiernos  y territorios autónomos. En los dos países, y esto es sugerente para el caso boliviano,  se reconocen varios aciertos, pero también se evidencian dificultades de cara a la lucha por la autonomía  y  los desafíos que plantea  el  manejo territorial y de recursos por parte de estos nuevos entes de gobierno. Igualmente, se han generado efectos perversos como conflictos interétnicos con otras comunidades rurales por el acceso a recursos.

Por otro lado, dado que los pasantes participantes proveníamos de diversos países y perfiles institucionales (ONG y organizaciones base), el diálogo fue muy estimulante porque se dio desde diferentes fronteras de pensamiento, posicionamientos y apuestas políticas. Esto nos permitió repensar los posicionamientos de cada uno y, desde estas fronteras, construir un diálogo reflexivo e intercultural, reconociendo los alcances y limitaciones de la labor que desempeñamos en cada uno de nuestros países. Este aspecto resultó ser un punto central en nuestro proceso de aprendizaje y, sin duda, un aspecto transformador de regreso a casa para enfrentar cada una de nuestras realidades.

La problemática de la tierra está presente en todos los países de América Latina dado que es un bien en disputa por parte de quienes ven la tierra como un recurso a explotar para generar riqueza a través de la minería, monocultivos y megaproyectos extractivistas; y por aquellos que la ven como la madre que da vida y  provee de alimentos. Es en este contexto que se desenvuelven la mayoría de conflictos agrarios que provocan división comunitaria, explotación laboral, desplazamientos, así como una conflictividad social de grandes dimensiones. Por ello, el tema de las autonomías es importante para que los pueblos determinen su propio modelo de vida, el uso y gobernanza del territorio, así como el cuidado de la madre tierra. 

El  derecho a la consulta que se encuentra integrado en el Convenio 169 de la OIT y en legislaciones nacionales de diferentes países de América Latina en relación con megaproyectos extractivistas y de infraestructura,  sigue siendo vulnerado por los Gobiernos al momento de aprobar  las diferentes licencias de megaproyectos. De esta forma se violentan los derechos  humanos de las poblaciones indígenas y campesinas en relación a su participación en la discusión sobre cuáles son los modelos de desarrollo más convenientes.  Así, el derecho a la consulta previa se convierte en una figura formal que no garantiza el derecho de los pueblos indígenas a decidir sobre el futuro de sus territorios y sus modos de vida.

 Las experiencias visitadas durante la pasantía nos demostraron que el  acceso a la tierra y los medios de producción siguen siendo una necesidad para las poblaciones indígenas y campesinas en los diferentes países de la región, sobre todo para garantizar los derechos a la alimentación, seguridad y soberanía alimentaria.  Se evidenció que el tema tierra es crucial y que sigue generando múltiples conflictos a niveles comunitarios que deben ser atendidos.