La problemática de la tierra a 18 años de la Ley INRA

En esta ocasión, la Fundación TIERRA y en el marco de la Estrategia Nacional de Involucramiento (ENI ILC) ha tomado la iniciativa de contribuir a la discusión de temas emergentes y pendientes luego de 18 años del proceso de saneamiento o titulación de tierras. En 1996, cuando se aprobó la Ley INRA, comenzó la apuesta boliviana de modificar sustancialmente la estructura inequitativa de la tenencia de la tierra. Para ello, el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) recibió el mandato de emprender la revisión jurídica y legal de todas las propiedades agrarias y reconocer derechos de propiedad a todos quienes cumplan la Función Social (FS) o Función Económico Social (FES). Desde entonces han pasado casi dos décadas y legalmente el plazo de saneamiento está a punto de cerrarse. Entonces, algunas preguntas que surgen son ¿cuáles son los temas emergentes y pendientes?, ¿En qué grado este proceso agrario afectó o modificó la estructura de la tenencia de la tierra? De forma prospectiva podríamos plantearnos otra pregunta, ¿en qué términos se pueden (re)pensar las políticas de tenencia de tierra y territorio para los siguientes años? Esta serie denominada “la problemática de la tierra a 18 años de la Ley INRA” tiene el propósito de abordar algunos temas centrales de este proceso a partir de una diversidad de experiencias y miradas. Para ello, hemos invitado a es tudiosos, agraristas, ruralistas, académicos y activistas más
destacados que han estado dando seguimiento al proceso agrario reciente. Cada trabajo se entrega en formato de un artículo o ensayo corto y la colección de cuatro o más trabajos constituirá una publicación. Esperamos alcanzar a publicar una veintena de trabajos en tres o cuatro volúmenes, incluyendo este primer número.

Para arrancar, en esta publicación encontrarán la primera colección de cuatro estudios sobre temas relacionados con territorios, minifundio e individualización. El primer trabajo de Pablo Regalsky gira en torno a los derechos territoriales de la TCO Ayopaya, una de las demandas de titulación colectiva y reivindicación territorial más importantes en la zona andina que hacia el final del proceso se encuentra en una encrucijada: la disputa por el control de fuentes de agua en el marco del proyecto Misicuni de Cochabamba. El segundo trabajo lo escribe José Nuñez del Prado que encara la compleja cuestión del minifundio que, como dice su autor, requiere de un tratamiento integral que supere visiones puramente agropecuarias, sesgos leguleyos distributivistas, economicistas productivistas, tecnologicistas y culturalistas.

El tercer trabajo es el reporte del caso de los campesinos de la Subcentral Novillero (municipio Aiquile, provincia Campero,  departamento de Cochabamba), fue elaborado por Sergio Vásquez Rojas y muestra las principales tendencias de transformación agraria y la reducción drástica de las propiedades colectivas durante y después del proceso de titulación de tierras. El último trabajo de Juan Pablo Chumacero es un balance general sobre el estado de situación del proceso de saneamiento de tierras a nivel nacional a partir de los datos e informes de titulación de tierra del INRA. Ensaya una posible periodización de las principales etapas de este proceso.

Con estos breves antecedentes, invitamos a explorar y dar seguimiento a esta serie de trabajos de investigación y documentación. Esta iniciativa es posible gracias al apoyo de la International Land Coalition (ILC) y en el marco de instituciones que participan en la   estrategia Nacional de Incidencia (INE-Bolivia) para promover acceso a la tierra y recursos naturales a favor de las mayorías rurales. También agradecemos el apoyo permanente de Pan Para el Mundo (PPM) e ICCO, dos organizaciones que hacen posible el trabajo de la Fundación TIERRA.