Un mensaje de las Copresidentas de la Plataforma Global de Pueblos Indígenas de la ILC
Este Día Internacional de los Pueblos Indígenas, nos sumamos al llamado global a reflexionar sobre el tema: "Pueblos Indígenas e Inteligencia Artificial: Defendiendo Derechos, Forjando Futuros." Es un recordatorio oportuno de que, mientras el mundo corre a abrazar la inteligencia artificial y las tecnologías digitales, los Pueblos Indígenas no deben quedar atrás — o peor aún, ser aún más marginados por estas herramientas poderosas.
Durante siglos, nuestras comunidades han sido excluidas de los espacios donde se toman decisiones sobre el llamado “progreso” y “desarrollo”. Ya sea mediante políticas, sistemas de datos o tecnologías, con demasiada frecuencia hemos sido invisibilizados. La inteligencia artificial, si se desarrolla sin nuestra participación y sin regulación, corre el riesgo de convertirse en otro instrumento de exclusión y opresión.
Si va a servir a nuestros futuros, debe construirse con nosotros, no imponerse sobre nosotros.
La IA tiene un potencial enorme. Pero debemos preguntarnos: ¿los valores de quién están integrados en sus algoritmos? ¿Qué lenguas habla? ¿Qué conocimientos protege o explota? La vigilancia basada en IA se está convirtiendo rápidamente en una herramienta de represión contra defensores de tierras indígenas —especialmente mujeres, personas queer y activistas con identidades de género diversas— quienes enfrentan múltiples formas de violencia. ¿Qué protecciones debemos exigir para asegurar que la IA no refuerce el poder colonial ni silencie la resistencia por medios digitales?
Como Pueblos Indígenas, poseemos profundos sistemas de conocimiento intergeneracional, arraigados en la reciprocidad, la sostenibilidad y el bienestar colectivo. Estas cosmovisiones rara vez se reflejan en las infraestructuras digitales, pero son esenciales para dar forma a tecnologías que sirvan tanto a las personas como al planeta.
Hoy, las comunidades indígenas de todo el mundo no somos meras observadoras del cambio tecnológico: somos participantes activos e innovadores. Desde el mapeo digital y monitoreo territorial —como a través de la plataforma LandMark— hasta el uso inicial de herramientas basadas en IA para la resiliencia climática, comenzamos a usar nuevas tecnologías para defender nuestros derechos, tierras y formas de vida. La juventud indígena también está utilizando redes sociales y tecnologías digitales para contar sus propias historias y construir solidaridad más allá de las fronteras, espacios vitales de resistencia, acción y revitalización cultural.
Estas herramientas nos permiten monitorear nuestros territorios, documentar amenazas y ejercer nuestros derechos con evidencia y agencia. Lejos de estar en conflicto con nuestras identidades, la tecnología —cuando está enraizada en nuestra soberanía— puede fortalecer nuestra resiliencia. Pero esto requiere marcos éticos basados en el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI), la propiedad comunitaria y el respeto a la soberanía de los datos indígenas.
Contrario a la creencia popular, los Pueblos Indígenas no estamos en contra del progreso o la modernidad. Apoyamos la transformación —cuando verdaderamente responde a las necesidades de las personas y del planeta. Pero esta evolución debe ser ética, estar arraigada en nuestros valores y alineada con los Derechos Humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas. Utilizada en el marco correcto, la IA puede ser una herramienta poderosa para revitalizar nuestras lenguas, gestionar nuestros datos y salvaguardar nuestros sistemas de conocimiento —protegiendo al mismo tiempo nuestra propiedad intelectual de la distorsión o apropiación indebida.
Sin liderazgo indígena, sin embargo, la IA y otras tecnologías seguirán reforzando estructuras coloniales que históricamente han negado nuestra autonomía. La extracción de datos, la vigilancia y los sesgos algorítmicos corren el riesgo de profundizar las injusticias que ya enfrentamos. Por eso, los Pueblos Indígenas debemos estar presentes en todos los niveles: codiseñando, gobernando y transformando las tecnologías para que reflejen nuestros valores, visiones y derechos.
De hecho, hemos estado a la vanguardia de la innovación desde hace mucho tiempo: defendiendo y mapeando nuestros territorios con SIG participativo e imágenes satelitales. Aunque parte de este trabajo aún está en sus primeras etapas, ofrece una visión esperanzadora de cómo el conocimiento ancestral puede fusionarse con herramientas digitales para construir un futuro basado en el equilibrio, el cuidado y la sostenibilidad —no en la explotación ni en el beneficio a corto plazo.