Promesas vacías en Surinam
Al salir del aeropuerto internacional de Pengel, en Paramaribo (Surinam), un gran cartel nos da la bienvenida: «Bienvenidos a Surinam, el país más boscoso del mundo».
El saludo, que pretende ser un faro para turistas aventureros, es un punto de discordia para muchos.
Fotografía: © Riano Gunther/ILC, a menos que se indique lo contrario
Foto: Sara Ramirez
Ubicada debajo de una imagen descolorida de la flora y la fauna del país, la declaración es una afrenta especialmente abierta para el pueblo saamaka.
Este pueblo tribal desciende de africanos esclavizados que escaparon y más tarde negociaron su libertad con los colonizadores holandeses. Durante siglos han protegido la rica biodiversidad del país y los 1,4 millones de hectáreas de su territorio ancestral en la Amazonia.
Este pueblo es una razón importante por la que el 92% de la cubierta forestal de Surinam sigue intacta.
A pesar de este legado, Surinam no ha reconocido ni respetado sus derechos territoriales de las y los saamaka, que hoy son 25.000, organizados en 12 clanes y 74 aldeas. Al negarse a hacerlo, el país sigue siendo uno de los únicos de Sudamérica que no reconoce oficialmente los derechos de las comunidades indígenas, tribales o locales.
La vida de la juventud en las aldeas saamaka
Sin un reconocimiento formal de sus derechos, su futuro y el de su territorio penden de un hilo.
Casas saamaka en el río Surinam
Antes de que llegaran las empresas madereras, la única forma de llegar a las tierras ancestrales saamaka era en barco.
Los que viajaban solían ser los propios saamaka, que viajaban para comerciar con madera, productos del bosque y pescado. Las y los niños saamaka, cuyos padres se habían trasladado a la ciudad, regresaban para aprender a plantar semillas y cosechar cultivos en pequeñas explotaciones forestales.
Antes de que llegaran las empresas madereras, la única forma de llegar a las tierras ancestrales de los saamaka era en barco.
Pero hoy les preocupa su capacidad para seguir viviendo y protegiendo su bosque. La crisis climática ya está dañando sus cosechas, mientras que las explotaciones mineras y madereras siguen invadiendo sus tierras, devastando el bosque y agravando los efectos del cambio climático.
Ríos y arroyos tienen un papel significativo en la vida del pueblo saamaka.
La extracción ilegal de oro ha contaminado con mercurio las aguas, con graves consecuencias para la vida en el río.
Tjamba Afonsoewa y Nogitsia Adiembo aún recuerdan cómo eran las cosas antes. Estos jóvenes defensores locales lideran ahora una nueva generación que lucha por sus derechos sobre la tierra.
«Ahora hay deforestación, la gente no puede vivir aquí y corremos el riesgo de cambiar nuestra forma de vida. Tenemos que luchar por conservar esto. El bosque debe seguir siendo un lugar donde podamos vivir de forma segura».
Jóvenes activistas se preparan para la protesta
foto: Sara Ramirez
«Nuestros antepasados lucharon por esto durante mucho tiempo», afirma Nogitsia Adiembo. «Cuando ganemos, sentiremos como si una enorme cadena cayera de nuestras espaldas. Eso me da ánimo. No podemos parar: no es una opción».
Vista aérea de la carretera de 42,7 km construida por la empresa maderera Palmera N.V. Foto: © Bram Ebus
Llevan dos años enfrentándose a Palmera Hoult NV., una multinacional maderera que en 2022 inició la construcción de su carretera forestal.
Lo hizo sin el consentimiento libre, previo e informado del pueblo saamaka.
Con más de 42 kilómetros de longitud, la carretera se ha adentrado peligrosamente en su territorio y ya ha destruido el equivalente a 268 campos de fútbol de tierra saamaka.
foto: © Bram Ebus
foto: © Bram Ebus
foto: © Bram Ebus
«Por experiencias pasadas, sabemos que cuando llega la carretera, no se puede impedir que los extranjeros vengan aquí», afirma Hugo Jabini, líder saamaka y defensor de los derechos sobre la tierra. «Sus actividades destructivas ahuyentan a todos los animales de los que dependemos para cazar, contaminan el arroyo y el río de los que dependemos para pescar. Las máquinas pesadas destruyen nuestros sistemas agrícolas. Estas son las fuentes básicas de nuestra vida».
Hugo Jabini
© Bram Ebus
Jabini ya ha sido testigo de la destrucción de las tierras ancestrales de su pueblo. Nacido en una estirpe de dirigentes saamaka, estuvo presente cuando el gobierno otorgó por primera vez concesiones madereras en su territorio en 1993.
En junio de 2024, LandMark – un sistema global de información geográfica – está poniendo de relieve estas concesiones.
Según los datos, el gobierno de Surinam ha otorgado ilegalmente el 32% del territorio saamaka desde 1993 -lo que equivale a 447.000 de 1,5 millones de Ha- en concesiones de tala y minería, lo que ha provocado más de 60.000 Ha de bosque dañado o degradado. Es una superficie aproximadamente del tamaño de Singapur.
El gobierno ha otorgado todas y cada una de estas concesiones sin el consentimiento pleno, libre, previo e informado de los saamaka.
© LandMark
Y lo que es aún más preocupante, las concesiones deberían haber cesado hace años. Después de que la tribu llevara su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2007, esta falló a su favor, ordenando al gobierno de Surinam que detuviera las actividades madereras y mineras, demarcara el territorio saamaka y reconociera legalmente sus derechos colectivos sobre la tierra. En 2013, los saamaka lideraron un proceso de cartografía participativa para definir sus tierras como parte de ese proceso.
Casi 17 años después, el Gobierno de Surinam sigue sin avanzar y atribuye la falta de progresos a tecnicismos legislativos.
En lugar de echarse atrás, la resistencia de los saamaka va en aumento. A principios de 2024, líderes juveniles como Tjamba Afonsoewa y Nogitsia Adiembo ayudaron a organizar la primera protesta de la historia por sus derechos sobre la tierra, durante la cual más de 200 saamaka bloquearon el acceso a la carretera de Palmera N.V. También marcharon a la capital, concentrándose frente al Gabinete del Presidente con su lista de reivindicaciones y el informe de LandMark. “Surinam: ¿el país más verde del mundo?”.
Imágenes de la protesta durante el bloqueo de la carretera
Los saamaka tienen actualmente tres casos pendientes: dos a nivel nacional y uno ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Gracias a los nuevos datos procedentes de LandMark, podrán aportar las pruebas necesarias para respaldar sus demandas y dar a conocer la alarmante invasión y deforestación de sus tierras.
Pero desde que publicó su primer informe en junio de 2024, la situación se está deteriorando rápidamente. LandMark ha registrado un aumento de la pérdida de cubierta forestal (asociada a Palmera N.V.) del 57% en comparación con los índices observados en los 6 años anteriores.
¿Cuántas pruebas más necesita el gobierno de Surinam para cumplir la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y tomar medidas inmediatas para proteger el bosque y los derechos del pueblo saamaka?