El 8 de junio de 2026, la red de expertas y expertos de género de ILC debatió, en el marco de una sesión virtual, uno de los retos más urgentes para la igualdad: el creciente auge de los fundamentalismos políticos, religiosos y culturales como reacción contra la justicia de género y los derechos de las mujeres. La sesión ofreció un espacio para la solidaridad y la reflexión colectiva, con el objetivo de definir la posición de la red en la defensa de los derechos de las mujeres en un clima global cada vez más hostil.
Al inaugurar la reunión con un tono sobrio pero decidido, Elisabetta Cangelosi, asesora de justicia de género del ILC, reflexionó sobre el contexto global actual: «Todos sabemos que vivimos tiempos difíciles para la justicia de género y los derechos de las mujeres, marcados por la reducción de los espacios cívicos y los recortes presupuestarios».
¿Qué es la Red de Expertas y Expertos en Género del ILC?
La Red, una plataforma informal diseñada para fomentar el intercambio de conocimientos entre expertas en género, busca dar mayor relevancia a las cuestiones de género dentro de la red más amplia del ILC mediante el intercambio de buenas prácticas, el fortalecimiento de la colaboración y el apoyo solidario a los defensores de estas causas.
En el centro de esta labor se encuentra la definición oficial de justicia de género del ILC: un estado en el que todos los géneros disfrutan de los mismos derechos, participan activamente en la toma de decisiones y en el que se reconocen y abordan plenamente los impactos de las políticas y las leyes en función del género. Si bien la injusticia de género afecta de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas, la red hace hincapié en que lograr la justicia de género beneficia a la sociedad en su conjunto.
La amenaza principal: desmontar los fundamentalismos
Tal y como propuso Raquel Reynoso Rosales, de la Asociación Servicios Educativos Rurales de Perú, el objetivo central fue analizar cómo las ideologías fundamentalistas socavan esta visión de la justicia. Ya sea a través de movimientos políticos, doctrinas religiosas o narrativas culturales excluyentes, estas ideologías pueden erosionar la autonomía de las mujeres, limitar su participación en la toma de decisiones y restringir su acceso a la tierra y a los recursos.
El debate también puso de relieve importantes dinámicas regionales. En Europa, Oriente Medio y el norte de África, Khalid Khawaldeh, de la Cooperativa Dana de Jordania, identificó un importante reto estratégico: los actores locales suelen presentar la igualdad de género como un «constructo extranjero» impuesto desde fuera de las comunidades locales.
Gabriela Vázquez, de la Fundación Entretantos de España, y Raquel Reynoso Rosales hicieron eco de esta preocupación, señalando cómo las narrativas retrógradas suelen presentarse bajo la bandera de la preservación cultural. Para contrarrestar este enfoque, las participantes subrayaron que la justicia de género debe basarse en los valores locales, la resiliencia comunitaria y los derechos constitucionales existentes, demostrando que la igualdad es compatible con los diversos contextos culturales, en lugar de imponerse sobre ellos.
Cambio de las normas sociales: educación cívica y juventud
Superar estas barreras estructurales requiere una movilización de base y una sólida solidaridad regional. Shanjida Khan Ripa, de la Asociación para la Reforma Agraria y el Desarrollo (ALRD) de Bangladés, argumentó que el pensamiento crítico y la educación cívica son salvaguardias esenciales contra la manipulación y la desinformación.
«El pensamiento crítico y la educación cívica son muy importantes», advirtió Ripa. «Muchos jóvenes adoptan puntos de vista contradictorios porque asimilan ideas políticas sin una reflexión profunda».
Hizo un llamado a los colegios, las universidades y los espacios juveniles para que promuevan activamente los derechos humanos, la igualdad de género y los valores constitucionales, al tiempo que subrayó que las organizaciones de mujeres deben mantenerse unidas para transformar las normas sociales arraigadas.
Este compromiso con el cambio social a largo plazo ya se está poniendo en práctica en Malaui. Moses Nkhana, de la Organización Juvenil de Mzimba (MYO), explicó cómo su organización aborda la igualdad de género no como un objetivo aislado, sino como la base para el desarrollo comunitario sostenible:
«En la Organización Juvenil de Mzimba creemos firmemente que la igualdad de género no es una cuestión que atañe únicamente a las mujeres, sino una responsabilidad compartida que requiere la participación activa de mujeres, hombres, niñas y niños. La MYO promueve la igualdad de género involucrando a comunidades enteras —incluidos líderes tradicionales, jóvenes, mujeres, hombres e instituciones locales— para cuestionar las normas y prácticas nocivas que perpetúan la desigualdad».
Una responsabilidad compartida: la masculinidad positiva
Los participantes también coincidieron en que, para hacer frente a la reducción de los espacios cívicos, es necesario ampliar la coalición de aliados. Chinwike Okereke, de la Fundación Africana para el Derecho (AFRILAW) de Nigeria, destacó la importancia de la masculinidad positiva y puso de manifiesto cómo la participación de hombres y niños como socios puede fortalecer los movimientos en favor de la justicia de género.
Al involucrar a los hombres en los debates sobre la igualdad y poner de relieve los beneficios sociales y económicos más amplios de los derechos de las mujeres, las organizaciones de defensa animan a los guardianes tradicionales a convertirse en defensores activos, cuestionando las normas nocivas y construyendo comunidades más resilientes.
Mirando hacia el futuro
Al reunir a un grupo global de expertas y expertos en género, la reunión proporcionó un espacio de colaboración para reforzar las respuestas colectivas ante el auge de los fundamentalismos. Las ideas y experiencias compartidas durante el debate servirán de base para el trabajo en curso de la Red de Expertas y Expertos en Género del ILC y su posicionamiento colectivo sobre estas cuestiones.
Al fomentar el diálogo entre regiones y experiencias vividas, la Red de Expertas y Expertos en Género sigue reforzando las estrategias colectivas para defender los derechos de las mujeres y promover la justicia de género. A medida que estas conversaciones evolucionen, la próxima reunión de expertas, prevista para septiembre de 2026, ofrecerá otra oportunidad para profundizar en la solidaridad, intercambiar conocimientos y desarrollar acciones conjuntas en un contexto global cada vez más complejo.